domingo, 11 de diciembre de 2016

Tiempos difíciles, "la tribu"


Los ancianos se reunieron en consejo hasta que la luna se ocultó detrás de las altas montañas.
No conseguían recordar como había empezado todo. Sin los recuerdos del pasado no podían comprender la terrible situación que amenazaba con destruir la tribu.

Decidieron, como último recurso, ir a visitar a la Gran Madre, depositaria de la sabiduría  y tradiciones más antiguas.  
Sentados en semicírculo esperaron muchas lunas delante de su tienda, pero la anciana no daba señales de querer salir.

Después de muchas cavilaciones acordaron enviar un emisario para intentar convencerla de que escucharas sus cuitas y arrojara un poco de luz sobre el futuro que les aguardaba.

Cuando salió el  enviado un ronco y pavoroso rumor recorrió a los allí reunidos, tal era el rostro de espanto y el terror que reflejaban sus ojos. Tambaleante se acercó a los ancianos que se habían puesto en pie y con nerviosos ademanes les comunicó la fatal noticia: la anciana yacía inmóvil; más pálido el rostro que la última luna;  los ojos quietos y hundidos; crispados los dedos, intentando sujetar algo invisible que había huido de su cuerpo...

Comprendieron al instante que el Gran Espíritu les había abandonado, maldecido su rica tierra, paralizado el juego y las voces de los niños. Hacía tiempo que un profundo silencio se había adueñado del poblado. Los cazadores regresaban abatidos y sin presas y las recolectoras ya no encontraban vayas, frutos ni raíces en la seca y dura tierra.

Estuvieron varias lunas más sumidos en profundas pensamientos. Al fin tomaron una trascendental decisión: abandonarían la tierra de sus antepasados emprendiendo una larga marcha hacia el lugar, detrás del horizonte, donde se perdía el vuelo de las aves.
Se guiarían por las estrellas, sobre todo aquella más brillante que parecía indicarles el camino...

Amable lector: 
Tal vez así, movidos por la necesidad de supervivencia, comenzó la expansión del homo sapiens por todo el planeta. Y aquella pequeña tribu se convirtió, con el paso de los siglos, en lo que hoy somos.
Nunca sabrían que lo que estaba sucediendo era un profundo cambio climático. Por fortuna, para todos nosotros, tuvieron tierras y espacio para colonizar y consiguieron sobrevivir.

Una pregunta me queda dando vueltas como un moscardón irritante: cuando a nosotros, a nuestros hijos, o a los hijos de nuestros hijos, se nos terminen los recursos, o un imparable cambio climático asole el planeta, ¿ encontraremos un lugar donde seguir habitando o será el final de esta raza capaz de las más altas y bellas acciones, pero también de los más horrendos crímenes y despropósitos?


                                                                                                 Ángel V Díez Álvarez


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