martes, 1 de mayo de 2012

caminantesent, nieve.

Ha sido un largo invierno.

La nieve con frecuencia ha detenido mis pasos.
He habitado en ciudades casi ocultas bajo el inmaculado manto blanco, encerradas en si mismas, paralizadas por el frío.

Al largo invierno le sucederán luminosas primaveras y nuevas sendas se abrirán en dorados crepúsculos o en amaneceres cuajados de rocío, dulcemente  cayendo del cielo como besos...

He conocido seres-almas a lo largo del camino, traspasados por la angustia, los temores o la desesperanza.
Quizá también les florezcan nuevas primaveras y se pueblen de las rosas de los buenos sentimientos, de la calma y de la luz.

En el corazón de éste caminante, crece la rosa de la compresión y la gratitud, a pesar de la nieve, del frío que a  veces lo traspasa...

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