viernes, 30 de marzo de 2012

juncos azules

Se elevan entre la hierba, siempre cerca del agua, quizá para escuchar su eterna melodía.

Cuando llega la estación de la luz sus finos tallos se coronan de delicadas flores de intenso azul, puro reflejo del cielo.

Si alguna vez los azota viento iracundo que lastima su roce, no oponen resistencia, se doblan silenciosos, dejan que pase...
Y siempre, siempre sobreviven, en una magistral lección de adaptación al cambiante fluir de la vida.

De espaldas a la tierra, por techo el puro cielo, con frecuencia hemos soñado con ser juncos azules:

firmes las raíces,

flexible el caminar,

portadores siempre de calma
                                         y de belleza.


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